HSeldon10
Administrador de la instancia mujico.org
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Llegó con la nueva serie de avatar que se ubica en la India, coincidencia?
Ya por fin le dimos mantenimiento a la instancia, respaldo, nuevos temas y arreglamos el email. Aqui seguimos robando oxigeno.
Que tal si solo tienes sexo con mujeres que odias?
La ultra derecha existe, pero justamente la polarizacion de la sociedad hizo esta narrativa donde los opuestos son extremos y estas conmigo o en mi contra, gracias a quien crees?
Nah es tres veces el wey de la derecha pero uno se dice Comunista, otro Ultra Derecha y otro Liberal, pero los tres solo quieren llenarse en culo de dinero
Imaginate si descubren que esta instancia racista existe
Pero Naruto solo queria a su “Su sasuke”, tanto que le perdono crimenes de guerras y multiples homicidios para seguir teniendolo cerca
HSeldon10MAto
Mujico Canal General•Aviso: ya funciona la recuperación de contraseña por correo
2·22 days agonunca dejó de jalar, era un feature para no recuperar la cuenta y obligarlos a tocar el pasto.
Mi primer recuerdo de Funes es muy perspicuo. Lo veo en un atardecer de marzo o febrero del año 84. Mi padre, ese año, me había llevado a veranear a Fray Bentos. Yo volvía con mi primo Bernardo Haedo de la estancia de San Francisco. Volvíamos cantando, a caballo, y ésa no era la única circunstancia de mi felicidad. Después de un día bochornoso, una enorme tormenta color pizarra había escondido el cielo. La alentaba el viento del Sur, ya se enloquecían los árboles; yo tenía el temor (la esperanza) de que nos sorprendiera en un descampado el agua elemental. Corrimos una especie de carrera con la tormenta. Entramos en un callejón que se ahondaba entre dos veredas altísimas de ladrillo. Había oscurecido de golpe; oí rápidos y casi secretos pasos en lo alto; alcé los ojos y vi un muchacho que corría por la estrecha y rota vereda como por una estrecha y rota pared. Recuerdo la bombacha, las alpargatas, recuerdo el cigarrillo en el duro rostro, contra el nubarrón ya sin límites. Bernardo le gritó imprevisiblemente: «¿Qué horas son, Ireneo?». Sin consultar el cielo, sin detenerse, el otro respondió: «Faltan cuatro minutos para las ocho, joven Bernardo Juan Francisco». La voz era aguda, burlona. Yo soy tan distraído que el diálogo que acabo de referir no me hubiera llamado la atención si no lo hubiera recalcado mi primo, a quien estimulaban (creo) cierto orgullo local, y el deseo de mostrarse indiferente a la réplica tripartita del otro.
Pero perdimos las imágenes



POV: When you’re such a good welder that you don’t even need joints or welds, haha